domingo, 10 de septiembre de 2023

Lilith

 


 

La mujer improbable

cuya piel externa está formada

con  la queratina de las uñas.

Por eso se dice que sus caricias

sólo pueden arrancar dolor.

Abre una cueva,

cauterizada en mi esternón

con su lengua de saliva milenaria,

líquido que inyecta sus maldiciones,

los más profundos poemas escondidos

en el ADN que conforma sus pensamientos,

anhelos que luchan por solidificarse

en la forma de las llamas que son su sexo,

combustible presto a ser aceptado sin preguntas.

 

Es entonces cuando su cuerpo se despliega

en palabras de un pergamino de piel sobre mi estómago,

dentro del que copula conmigo,

inadvertida,

agarrada a mi desarrollo de embrión,

siempre inacabado,

y el cigarro con el que me quiero escapar a lo concreto

se torna de repente extrañamente sexual,

un falo que eyacula humo.

Los ojos se cerraron para buscar aquí dentro,

tal vez una lejana habitación verde,

pero volvió a aparecer,

ondeando con sus curvas en las volutas que forman

el ectoplasma de mis pensamientos escondidos,

el sedimento del infinito almacenado en cápsulas,

cada una mostrando siempre algo distinto.

 

Camino voluntariamente por un bosque oscuro

pero la luna insiste en seguirme

y en iluminar la senda

con gajos arrancados de su piel.

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Lilith by Jose Ángel Conde is licensed under a  

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 Publicado en "Materia Oscura 2":

https://revista-entropia.com/ojss/index.php/entropia/materia-oscura

 

 Foto:

-Lilith de Otto Szabo




   

 

 

 

 

jueves, 20 de julio de 2023

NADIE



Dormía y florecía,

como siempre, aunque no lo sintamos,

como sangre por mis venas en un sueño,

tan real que estaba lleno de magia.

Era un núcleo,

un átomo de percepción,

alejado de todo en su vuelo estancado,

flotando sobre las paredes de las dimensiones

que normalmente me componen,

mota de polvo con sentido.

Puede que fuera un corpúsculo de la nada,

arrancado desde detrás del manto de la realidad

porque no había sitio en él

para dudas ni para certezas,

para dolor ni para placer,

el imperio de lo concreto

revelándose a mi ser errante.

Era un cuerpo,

el cuerpo de la mujer que siempre he deseado

pero que ya nunca más deseo,

abrazándose con el contoneo suave de sus caderas de eones

a la estructura pétrea de un gigante,

lo existente,

lo que todos somos.

No existe ya el deseo

porque estoy dentro de esa habitación esférico-metafísica

y su carne es concreta como la belleza,

su sexo una vagina que recoge todas las preguntas en su vientre,

que responde con oscuridad,

con el misterio de la existencia del amor

y sus labios húmedos son palabras de conocimiento.

Despierto,

pero ahora sé que no puedo perder lo que he soñado

mientras nade en el mar de la conciencia

y su aliento me hable.

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Foto:

-Tapis dans l'ombre de Valentin Betting.  







domingo, 18 de junio de 2023

Inercias

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prosigue el desplazamiento de los átomos que me componen

a través del tiempo y el espacio.

          La inercia es la fuerza de atracción todopoderosa e inexplicable

          que justifica la continuidad de los latidos de mi corazón

          y, a veces,

          el sonido de mi voz en un simulacro de comunicación.

          Durante este supuesto milagro existencial al que nazco todos los días

          lo que se suele llamar mi conciencia reverbera tímidamente

          a través del aire del mundo,

          como si quisiera hacerse notar…

          La necesidad se torna así algo involuntario,

          un acto reflejo,

          el parpadeo de mi voluntad

          encarcelada en un ensimismamiento

          ante el devenir que le ha tocado.

 

          Al otro lado,

          en los confines de la galaxia,

          los demás que se supone están aquí conmigo,

          compartiendo lo incomprensible,

          desarrollan su muerte alardeando ante mis ojos,

          su hermosa corrosión

          es un espectáculo de comunicación aún no establecida,

          lanzada en un grito de angustia

          que quiere ser empatía hacia mi percepción.

          En la tormenta espacial el tacto se revela como una utopía,

          las oportunidades de relación pasando con el polvo cósmico.

          La palabra sería entonces como una especie de alquimia,

          de observación de los corpúsculos

          que constituyen ese invisible espectro

          desplegado entre tú y yo.

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