Torturado por el lenguaje que sale “de” y se queda “en” mí,
escupido cada día por cientos de rostros que ni conozco ni conoceré,
la realidad exterior no para de juzgarme y sentenciarme
mientras arrastro mi cuerpo aterrado de mi propio movimiento
a través de una niebla completamente oscura,
farolas que se alejan burlonas,
y me yergo inútil, cabeza alta y ojos de loco,
la valentía atrapada para siempre entre mis hombros encogidos,
vagando a lomos de la esquizofrenia de los pasos,
la soledad biomecánica,
las lágrimas del autómata que se despierta,
cae y se levanta una y otra vez
arrastrado a la cadena de montaje de la sociedad,
emociones absorbidas por cables saliendo
de matrices centrales aún no determinadas,
pero sedientas,
absorbiendo mi miedo y mi tedio a partes iguales.
Envuelto en la sombra que es mi cuerpo,
puedo tocar con los dedos el fin del mundo,
cuando una nueva depresión me convierte
en el problema no resuelto,
deshumanizado,
por la onda expansiva de la melancolía.
El insomnio fluye como plomo fundido por la conciencia
haciéndome sentir culpable de existir.
Enésimo patetismo © 2026 by José Ángel Conde Blanco
is licensed under CC BY-SA 4.0
Foto:
-Fotografía de la serie Elsewhere, de Olga Karlovac
