“La depresión surge de la imposibilidad de resolver un problema”. Monótono zumbido hipócrita de la autoayuda y de los consejos “bienintencionados” maquinalmente repetidos, permanentemente contradichos por el asfixiante e implacable vals de muros publicitarios y banners de dominio. Observantes constantemente observados, nuestras miradas han dejado de ser libres y tan sólo expresan su propia decadencia en la búsqueda desesperada de lo que podemos ver en los otros, en una decidida e irreflexiva huida del mayor enemigo existente, el que por siempre habita dentro de nosotros mismos.
Nunca acabará la batalla interior, la misma que siente y crea los enjambres de miradas que se clavan en mí con su ácida paranoia desde todos los ángulos, sin que sepa jamás la causa, cuando salir a la calle es como parapetarse en una trinchera consciente de que vas a ser disparado y el devenir se desarrolla en un fuego cruzado retroalimentado por su propia falta de sentido, un fractal de insensatez y autodestrucción, la guerra dentro de la sociedad.
Físico o abstracto, el combate se muestra estéril: poco importa que nos maten, porque ya estamos muertos. Dejad de mirarme y juzgarme, vosotros que vivís encerrados fuera de lo que sois, tan ciegos a la vida como portavoces de vuestra propia muerte, a la que no os atrevéis a enfrentar. Dejad en paz mi cadáver…
Los observantes © 2026 by José Ángel Conde Blanco is licensed under CC BY-SA 4.0
Foto:
-Portada para el album A Firmament Of Nightmares (Living in the Misanthropy, 2023), de Gustavo Sazes


