lunes, 31 de agosto de 2026

Nanonauta

 


 

Lo infinitesimal, lo pequeño de lo pequeño,

somos microorganismos o plancton humano

en un mar relativo que ni acertamos a vislumbrar.

Crear del dolor, como un parto de verdad,

correspondencia.

Las ondas del mundo y del día vivido

se repliegan por la noche dentro de mis oídos,

acumulándose en minúscula implosión

como en un bosón primigenio,

infinitesimalmente desesperante.

Su núcleo no quiere dejarme soñar,

sus pulsiones no quieren dejarme vivir.

Los estados de ánimos cambian

con similares marcas cuánticas internas,

caprichosas combinaciones eléctricas,

el sentir de la materia

nadando en las emisiones de los nanosegundos,

sexo y mística en el interior de las partículas.

La poesía es una termodinámica de conocimiento,

caos y sentido enlazados en transformaciones cerebrodilatadoras,

expresión fundida que vierte el alma en moldes de letras cuneiformes,

taxonomía de mundos y civilizaciones del tiempo detenido,

palabras que se expanden en una arcilla a descomponer,

máscara de sombra inconsciente,

nanonauta.

is licensed under CC BY-SA 4.0

 

 

Foto:

-Shadowscapes, Libby Heaney 

 

 

 
 
 
 
 

miércoles, 15 de julio de 2026

Enésimo patetismo

 


 

Torturado por el lenguaje que sale “de” y se queda “en” mí,

escupido cada día por cientos de rostros que ni conozco ni conoceré,

la realidad exterior no para de juzgarme y sentenciarme

mientras arrastro mi cuerpo aterrado de mi propio movimiento

a través de una niebla completamente oscura,

farolas que se alejan burlonas,

y me yergo inútil, cabeza alta y ojos de loco,

la valentía atrapada para siempre entre mis hombros encogidos,

vagando a lomos de la esquizofrenia de los pasos,

la soledad biomecánica,

las lágrimas del autómata que se despierta,

cae y se levanta una y otra vez

arrastrado a la cadena de montaje de la sociedad,

emociones absorbidas por cables saliendo

de matrices centrales aún no determinadas,

pero sedientas,

absorbiendo mi miedo y mi tedio a partes iguales.

 

Envuelto en la sombra que es mi cuerpo,

puedo tocar con los dedos el fin del mundo,

cuando una nueva depresión me convierte

en el problema no resuelto,

deshumanizado,

por la onda expansiva de la melancolía.

El insomnio fluye como plomo fundido por la conciencia

haciéndome sentir culpable de existir.

Enésimo patetismo © 2026 by José Ángel Conde Blanco 

is licensed under CC BY-SA 4.0 

 

 

Foto:

-Fotografía de la serie Elsewhere, de Olga Karlovac

 

 

 

 

 

 

jueves, 18 de junio de 2026

Solsticios de la percepción

 


 

No estoy encerrado; soy el encierro.

Mi cárcel, mi yo, dudas de zafiro,

me provoco un aislamiento y un solipsismo

que no pueden detenerse,

espacios que ya nunca más reconoceré,

extranjero en el mundo en que he nacido

pero en el que no vivo,

esperando signos de respuestas

que sé que no llegarán,

solo,

vivo.

 

Trepando y enredándome en el Árbol del Mundo

pero el escape sólo puede estar dentro,

ciego y torpe, deambulo por el momento,

terceros ojos esperando que les mire,

sincero,

total,

cuando los despojos dejen de caer

liberando lo que fue mi cuerpo.

Navegar a través de tus helechos

se asemeja a una paz eléctrica,

pero no existes.

Ondas de choque

circunvalando el perímetro de mi mente

que querría dejar de ser limitada,

el dolor y el cansancio

de los bordes del campo energético

haciéndola volver una y otra vez

a su punto de partida.

 

Extraño,

pero tremendamente cierto.

Ni máquinas ni códigos

que puedan definirme

cuando la depresión

es una forma de conocimiento,

una huida hacia praderas de comienzo,

solsticios de la percepción,

donde la soledad permita

mira a los soles

con el abrazo de su eterna quemadura,

astros que bailan

esperando ser apreciados,

las curvas de los cuerpos

satélites esquizofrénicos y sensibles

girando en una elíptica de introspección,

las puertas hacia la identidad,

la danza del cosmos

sólo nos puede hacer llorar.

Solsticios de la percepción © 2026 

by José Ángel Conde Blanco 

is licensed under CC BY-SA 4.0 

 

 

Foto:

-Entropic garden de Marcela Bolívar