La lluvia cae como la saliva del
tiempo
y yo la miro como siempre desde mi
cristal,
tres gotas que se bifurcan llorando
paralelas
para encontrarse finalmente
en el delta transversal de una sola
corriente de agua,
crisol portador de la misma
tristeza,
resbalando por la superficie pulida
del espejo,
como la de mis ojos reteniendo mis
sentimientos
en su habitual falta de sentido.
De la misma forma,
incomprensible,
llueve la esperanza,
sin que yo espere nada o sin saber
lo que espero,
sólo sabiendo que la vida para mí
consistirá en ser fuerte,
para ser capaz de aguantar la
tormenta interior extrema de mis emociones,
independientemente de que lluevan o
no.

Saliva encendida por Jose Ángel Conde se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional
Foto:
-Calamity Amelie de Lambis Stratoudakis