jueves, 15 de febrero de 2024

Prosaica

 


 

La necesidad de la salvación surge de la culpa,

heredada por nuestros ancestros desde las paredes

de la placenta que sirve de puerta a nuestro nacimiento,

la culpa de haber nacido y no saber ni siquiera definirnos,

ni ser capaces de definir nada,

lanzando preguntas que se propagan en una infinita línea,

alejándose como el sonido en el espacio.

Surgen así los objetivos,

la creación de necesidades y de sus satisfacciones,

la carrera ciega hacia el sentido por la felicidad,

la paz y la estabilidad.

Cuando todo esto se ha conseguido

sólo quedan los poetas de lo oscuro,

los soldados negros que saben

que el único combate es contra nosotros mismos.

De la conciencia de la imperfección,

de la solidaridad con los otros imperfectos,

personas todas amputadas de plenitud,

surgen los pilares de la tristeza y la melancolía,

y, entonces,

todo se cubre de amor,

hasta donde alcanza la existencia.

 

Prosaica by Jose Ángel Conde is licensed under  

CC BY-NC 4.0

 

 

 Foto:

-Rostros de Roj Friberg

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 11 de enero de 2024

Lecciones de contingencia

 


Las colillas se deslizan como gusanos a través del cenicero,

son minutos gastados que sirven para devorarse a sí mismos,

detritus alimentando a detritus.

Las ideas nacen de la misma forma como fetos hacia dentro,

pura contradicción viva en la existencia más indiscutible que nunca,

la existencia que devora incansable.

Los gusanos,

muertos como un tejido sin dueño que lo vista,

avanzan hacia el éter de lo posible

formando la piel del objeto llamado cuerpo con vida,

en realidad, una pulsión energética que alimenta su propio sueño de metafísica

buscando convertir su corazón de etérea y caduca carne en piedra.

Es este el cuerpo,

en constante descomposición confundida con movimiento y devenir,

conceptos similares para definir al cadáver sin cara,

cuando sale arrastrándose de la cárcel de su nicho

para encontrar libertad en la eterna reflexión sin fondo de la cuneta de la vida.

Los gusanos rodean lo que busca ser esencia,

nubes cambiantes que no consiguen ser un rostro,

que no consiguen fijar la vida, la realidad de mi ser,

mi mundo reflejado en este agujero formando un borrón hacia fuera

por la imposibilidad de definir lo que soy

y porque mi espejo no refleja a los demás,

el amor, ese intento de adoptar el rostro de otro.

Por eso no tengo cara,

ni sé quién soy porque no hay una matemática que me defina

como una composición de unos y ceros,

porque la materia oscura que compone el hipotálamo

no deja pasar las definiciones a través de su ósea puerta.

No sé en qué planeta vivo,

pero no puedo vivir en el tuyo porque no tengo puertas

y los átomos se aparean como plagas de insectos.

Polvo por fuera,

el complementario,

el doppelgänger espiritual como fe en medio del abismo.

La mujer hueca surge como una aparición necesaria,

un espectro que responde sin preguntar en medio de la soledad,

su alma saliendo también a hacer preguntas por un agujero en su espalda,

desde la conciencia serpenteante encerrada en la médula espinal.

Dorso de la vida,

disección sangrienta de la conciencia,

con hilos de hemoglobina chorreando

por la superficie de la piel del reverso de la mente,

ríos de sustancia perdida hacia no se sabe qué mar de percepción.

La realidad pasa como una mujer con mil caras,

pariendo instantes, madre de percepción.

Una lágrima eléctrica sale de la pantalla como un error fotónico;

son las ficciones a las que me agarro para buscar dentro una existencia,

igual o distancia,

definida o indefinible,

que me acaricie,

amando lo cambiante y lo artificial,

obligado por la omnipotencia de lo inasible,

los sentimientos viajando a través de las caprichosas formas moleculares

que ejecutan las venas de sangre en los árboles del cielo.

Me obligo a vivirlo todo, mártir cotidiano,

la suciedad como muestra de la vergüenza

que me saque como un electroshock de la muerte por inanidad,

la noche como crucifixión para salir de lo mediocre,

la catarsis del ridículo de ser imperfecto,

temblando más que caminando cuando pongo el pie en la calle;

es como lanzar un grito de socorro a través de la civilización de hormigón,

para que no me aplaste,

para que nuestras vivencias se junten de una vez

para formar una frase con sentido,

dos seres contradictorios amándose por fin,

como dos palabras.

 Lecciones de contingencia by José Ángel Conde is licensed under CC BY-NC-ND 4.0


Foto:

-Slaughterhouse de cirrus-art.



 
 
 
 
 
 

jueves, 23 de noviembre de 2023

En el Limbo

 



En el Limbo.

Saturación.

Tengo la osadía de detenerme

y pararme a pensar,

congelando el mar de olas catódicas y digitales,

desatando la Caja de Pandora de las reflexiones.

 

El tiempo del ocio se extiende como un páramo

construido con esqueletos de momentos

robados de la batalla productiva del trabajo.

La percepción se organiza en un campo de concentración,

un Dachau que cuadricula los comportamientos

hacia un horno crematorio de ilusiones,

donde nuestra escapatoria se condena

en el vapor de nuestras cámaras de gas personales.

La espera de respuestas erosiona la piel

en un Hiroshima de banalidades inevitables,

donde las acciones queman al revelar su sentido

y el sol es tan vulgar

que sólo puede escribirse con minúsculas.

 

La rutina es una lepra

que va descomponiendo los cuerpos

en una muerte eterna hacia la existencia,

con pequeñas paradas

para que otros cadáveres nos alimenten con sus restos,

en los comedores del ciclo que no debe detenerse.

El tiempo es el dios cruel de los antiguos,

castañeteando los dientes de las cadenas

que dan forma a nuestras columnas vertebrales,

cuando nos sacude con cada una de sus respiraciones.

 

Imposible salir,

podría invadir el comportamiento hostil

de otro semejante de mi especie,

así que como mi cuenco de arroz

en una postura fetal

que llora por un renacimiento.

Con la caída de la tarde,

los mediodías sudan su resaca de poder

y todo el odio y la angustia

se acumulan electrónicamente en el aire,

una estática atómica de plenitud vital,

a punto de explotar,

para desatar la tormenta

sobre los imperios de hormigón.

 

Observo el instante

y pequeñas gotas de lluvia

centellean como chispas en el aire,

surgiendo desde el interior del caos.

 

En el Limbo by Jose Ángel Conde is licensed under 

CC BY-NC-ND 4.0

 

 

Foto:

-archive photo of skinned face showing veines and nerves silicone droide lifeform inside a large cubic glass tank placed on a mad laboratory table. clair obscur environement, deep light, volumetric, caustic shadows and ascetic. muscles, bones, veines, nerves, highly detailed, fine grain, ultrahigh definition, laboratory light, bolek, depth of field --ar 4:3 --uplight

Imagen generada por IA con Midjourney, en PromptHero.