domingo, 21 de julio de 2019

Rendez-vous bingo








































                              1
Venus del metro explota el globo de chicle
pero el vagón ruidoso tapa el Boticelli.
Ahora adentro todos juntos
y a coger cada uno un sitio.
Encerrados en silencio en metal
bajo túneles de hormigón.
Una vez arriba, fuera, a la luz.
Ocupa el tiempo estudiando doctrinas,
llena los espacios de tus neuronas
con todo lo que pase por la vídeo-pantalla.
Luego sal, busca una manera de hacer algo.

Ya está. Ya lo tengo.

                              2
Probamos los cartones del subconsciente
en busca de un gran bingo
y empezamos a teorizar con hechos
sobre la superrealidad;
todo, absolutamente todo,
tiene una gracia tremenda
y me parece que si paramos de reír
nos moriremos al instante;
los vasos caen una y otra vez,
la gente ve cristales punzantes
saliendo de nuestras bocas,
pero lo cierto es que nuestras manos
pasan a través de las cosas como agua;
y te ríes, y esquivamos tus golpes
una y otra vez;
con el columpio de Rudyard Kipling
reventamos nuestras ingles
y nuestros cuerpos se acaban anulando;
la cabeza sale, explorando, explorando,
y llegamos a la Corte y al Palacio,
lo examinamos de cerca con catalejos
que creamos al salir de nuestra retina,
mirando como con microscopios interdimensionales;
la única iglesia que hay es un decorado;
nos crecen levitones y echamos a andar
y cuanto más andamos las personas desaparecen,
no existen los seres de ningún tipo
y calles, callejas, puentes, iglesias
se convierten en nuestras extremidades;
el ghetto de nuestra imaginación,
de los dandys de las realidades,
obeliscos, pirámides,
barracones de marines y bancos animales,
y un puente encrucijada entre el día y la noche,
en medio del cielo que es un helado de corte
con una noche a la derecha de chocolate y luna de nata
y un día a la izquierda sucio de contaminación.
Es un combate cósmico
pero no queremos ver el resultado,
así que nos separamos.

Publicado en el poemario Fiebres galantes:


Foto:
-UNDÖ The pills, de Simon Vinther Nielsen
 



 

miércoles, 26 de junio de 2019

Prístino





































En los ojos se ve una polilla posada sobre el cráneo,
la muerte,
mientras nuestra galaxia se va poco a poco uniendo a Andrómeda
en celeste matrimonio.
En la Tierra hay una civilización entera
formada por figuras de cartón piedra.
En mi Edad Primitiva entiendo la sexualidad
como todos los olores que proceden de ti,
emanaciones que entran y salen de tu cuerpo
poseyendo tu esencia entre la mente y la carne
para transmitirla con tu mensaje concentrado
en el centro de tu sexo.
Soy tan salvaje que puedo oír cantar al cielo y al aire contigo,
llevándote.
Dos planetas enmarcando su útero en tu cielo,
como fragua donde se origina la palabra de tus labios.
Caliente y primaria,
con la suavidad salvaje e inocente de un dolor que surge espontáneo,
no dejo de besarte.


Foto:
-Desnudo con bola de cristal, de Austin Osman Spare

 


  

domingo, 19 de mayo de 2019

Y los túneles sangraban...




























O drogas
o sueño.
No me queda otra elección.
Porque me voy,
salgo a la calle
y cuando vuelvo
sigo estando aquí.
“-Pero,
¿no me había ido?”.
“Ya veo;
aquí estoy”.
Miro el paquete de tabaco
y el tío de la foto levanta el pulgar
diciendo: “-OK”.
Así que uso medios no convencionales
para crear y para vivir,
con lo que me enciendo un cigarro.
Me da igual.
Creo que quieren usar
mi carne como libreta,
esperando de mí esto,
exigiéndome aquello,
cuando ellos deberían
exigirse a sí mismos.
Si soy un asesino
es problema mío.
Pero no,
insisten.
Hasta mis dulces chicas me llaman estatua
cuando en mis venas hay azufre.
Una máquina que sólo sufre en su núcleo,
y pulsan mi cuerpo con sus senos,
buscando en mis músculos
botones escondidos que me activen,
pero dentro no hay código de acceso.
Dentro está la Lacrimosa de Mozart
y la veo alejarse etérea
por el corredor gótico.
Intento ver su final,
analizar lo que hay afuera,
y la sanguijuela entra en mi ojo.
Estoy viendo a través de ella,
cojo una navaja
y comienzo a lamer
la regla que llena el suelo.
Es una línea que recorre toda la sala
y que está conectada a todos sus úteros,
así que la sigo a sus orígenes,
analizando coño y coño con la navaja
para ver qué secreto contiene
tanto óvulo muerto.
Ellas parece que se consuelan,
pero esto es un experimento serio,
para ver en qué consiste la vida.
Con sus risas y sus poses no me basta.
Así que me llevo sus hilos
encima del filo.
Llego a la playa
y me paro al borde de la arena,
junto al agua,
y espero que llegue el metro.
Y los túneles sangraban…
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Y los túneles sangraban... by Jose Ángel Conde is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

 
Foto:
-Instantánea performance de Olivier de Sagazan