Concreto y supuestamente nacido en medio del tiempo
me evaporo para siempre al llegar a la esquina del pensamiento,
una señal en forma de flecha señalando
hacia una dirección en blanco.
Evaporado,
el embrión que soy se desdibuja
como el hijo de una constante posibilidad,
abrazando la no forma,
feto girando sobre sí en espiral,
golpeado por la certeza del instante,
desmembrado en una aceleración de partículas amarillas
similares a destellos de trascendencia,
las vísceras deshilachándose en líneas de electricidad
que descomponen el caos pretérito de mi cuerpo
haciendo surgir la estática abúlica del presente.
Los edificios son esqueletos de una ciudad incompleta
en permanente y lento derrumbe,
los grafitis venas secas de muertos olvidados que se encrespan,
los neones y el tungsteno fuegos fatuos de desidia reprimida
atrayendo a las legiones en un irreflexivo baile de polillas desesperadas.
Cubro mi rostro con la máscara antigás de la introspección
mientras mis cenizas toman consciencia de su propia insustancialidad
porque ya no necesito mi cuerpo para poder respirar,
mecido como estoy en los vientos de una nueva percepción.
La No Forma © 2026 by José Ángel Conde Blanco
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Foto:
-Human reconfiguration XII, de Jason Hopkins.
